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Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet

(Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, 2007)

Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle FleetTras una carrera de 13 largometrajes (14 si contamos Pesadilla antes de Navidad que fue oficialmente dirigido por Henry Selick) Tim Burton se puede considerar ya un director estrella, un director famoso, conocido por buena parte del público y con un estilo fácilmente reconocible por éste; lo que hace que mucha gente cuando vaya a ver un film de Burton ya tenga una idea aproximada de qué es lo que va a ver o cuál es el tipo de historias que le van  a contar. Es así que cuando se ha visto Sweeney Todd, el conocido musical de Stephen Sondheim (con libreto de Hugh Wheeler) que cuenta la historia, medio real, medio legendaria de un barbero asesino en serie en el Londres victoriano, mucha gente diga cosas como “sólo la podía haber dirigido Tim Burton” o “era el proyecto perfecto para Tim Burton”.
Y son frases con mucha razón respecto a este film. Al haber visto la película y conocer la historia (yo personalmente no he visto el musical en que se basa) uno entiende por qué nuestro director desde siempre había sentido un interés tan alto en llevar la obra a la gran pantalla. Y es que todos los ingredientes que encontramos en este film se pueden rastrear fácilmente en toda la filmografía anterior de Tim Burton:  ambientes oscuros, góticos y siniestros, asesinatos, protagonistas extravagantes con un punto de locura…
Se nota que Burton se sentía a sus anchas con todo este material y el resultado final ha cumplido del todo las expectativas, siendo así que entusiasmará a todos los seguidores de nuestro director y seguramente también a los que admiren el musical en que se basa.  Y es que Sweeney Todd es un musical que lleva tras de sí una larga trayectoria de éxitos tanto en la taquilla como de cara a la crítica, habiendo obtenido en su estreno, en el  año 1979, ocho Tonys e incluso un Grammy.  Un material de partida, por tanto, exquisito y ampliamente reconocido, al que el guionista John Logan se tuvo que enfrentar para adaptar y pulir de cara a su versión cinematográfica (que de las tres horas que duraba en el escenario tuvo que condensarse a las dos que hemos podido ver en los cines).  El resultado de condensación (y adaptación de las canciones muchas de las cuales tuvieron que ser desechadas) se puede decir que ha sido excelente; el guión avanza con gran fluidez desde la llegada de Todd a Londres, el encuentro con Miss Lovett, el asentamiento de la nueva barbería, los primeros crímenes, el negocio de las empanadas hasta el trágico y grand-guiñolesco final.  Es en este proceso de reducción y limpieza del argumento donde tal vez se encuentre uno de los escasos puntos flojos del film; éste es la historia de amor entre los dos jóvenes, poco desarrollada y que ocupa un plano demasiado secundario (probablemente los dos únicos personajes normales del film y por ello los menos interesantes para Burton, tratándose además, por otra parte, de una historia de amor bastante ñoña y repelente)
En cuanto al resto, nada que reprochar, los dos actores protagonistas, no sólo Johnny Depp (con nominación al Oscar incluida), sino también Helena Bonham-Carter realizan una labor estupenda actuando y cantando, pese a  no ser profesionales, llevando adelante sin chirriar las estupendas canciones. En planos más secundarios también cumplen a la perfección Alan Rickman como el villano del relato y Sacha Baron Cohen (alias Borat), como el barbero italiano Pirelli.
Uno de los puntos fuertes de las películas de Burton suele ser su ambientación y su aspecto visual, lo cual se cumple también por supuesto en esta ocasión con la (re)creación que realiza del  Londres de finales del siglo XIX, convertido en un lugar oscuro, sucio, de paredes ennegrecidas donde parece solo puedan vivir seres despreciables, mendigos o locos;  o sino ratas y cucarachas.
Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle FleetAsimismo el retrato de los personajes es 100% burtoniano, como sabemos siempre centrado en inadaptados que se sienten fuera de lugar en el entorno en el que viven. Aquí tenemos dos personajes que se ajustan a estas características, ambos con un acusado grado de locura. En primer lugar, el de Sweeney Todd, dominado por una única obsesión, la de vengarse del juez que le encarceló injustamente y recuperar a su hija. Cuando cree que le va a resultar imposible matar a su castigador, resuelve que toda persona merece morir e inicia una carrera de crímenes encubierta y aprovechada por su compañera, la señora Lovett.  

Es éste otro personaje de desequilibrado; movida por su amor, no correspondido, hacia Todd, hará cualquier cosa por ocultar los crímenes de su compañero y no se queda en eso, sino que también sacará provecho a estas muertes empleando los cadáveres como ingrediente de sus, hasta la fecha, infectas empanadas. Es esta pasión por Todd la que hace que le mienta y finalmente, sea la causa de su terrible fin.
No podía acabar esta reseña sin dejar de comentar los excesos sangrientos (de una sangre de un rojo irreal deliberado) que sí pueden sorprender a alguien que haya seguido de cerca la carrera de Tim Burton. No es tan exagerado este uso ni inapropiado teniendo en cuenta el tono de grand-guiñol de toda la historia, de venganza excesiva, de personajes dementes, de sórdidos ambientes…. Así ese final terrible para todos los personajes no deja de ser más que la consecuencia directa de todos sus actos y el único final posible para la sucesión de atrocidades presenciadas.
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