Tim Burton's Town

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Big Fish

(Big Fish, 2003)

Poster Big FishTras el tropezón a nivel crítico de El planeta de los simios, existía la duda de si nos encontrábamos ante una bajada en el nivel creativo de Tim Burton o si tan sólo se trataba de un traspiés, de un bache ocasional en la carrera de este director. Afortunadamente para los que seguimos su carrera, una vez visto el film, podemos constatar que se trató más bien de lo segundo y gracias a Big Fish nos encontramos de nuevo con el mejor Tim Burton, el de fantasías como Eduardo Manostijeras, Batman o Sleepy Hollow.
Lo cierto es que el propio Burton ha reconocido en diversas entrevistas que tras la realización de El planeta de los simios había caído en una profunda depresión causada por el negativo recibimiento que había recibido su película. La salida a este bajón anímico le llegó al recibir el guión de Big Fish, proyecto que había pasado por las manos del mismísimo Steven Spielberg y que Burton vio desde un principio que se ajustaba como un guante a sus inquietudes y al tipo de historias que siempre le ha gustado contar.
Una historia que mezclaba realidad y fantasía y que contaba el reencuentro entre un hijo y su padre (a punto de morir), cuya afición a adornar los principales hechos de su vida de acontecimientos y personajes fantásticos, había provocado el distanciamiento entre ambos años atrás. A lo largo del film conoceremos la vida de este hombre, Edward Bloom (interpretado de joven por Ewan McGregor y de mayor por Albert Finney), poblada de gigantes, brujas y circos…, cómo conoció a la que sería su futura esposa (Alison Lohman-Jessica Lange de joven y mayor respectivamente), todo ello hasta llegar a un final realmente emotivo en el que el hijo aprende a entender a su padre.
Big FishDos partes hay en Big Fish, los hechos reales, que se podría decir protagonizados por Will (Billy Crudup), el hijo de Edward y los hechos fantásticos o imaginarios protagonizados por éste. Es sin duda en esta parte donde Tim Burton se encuentra más cómodo; las distorsionadas y fantasiosas vivencias del Edward Bloom joven resultan absolutamente deliciosas y se contemplan con una permanente sonrisa en la boca, tanto por lo ingenuo (el Edward Bloom que con 18 años se convierte en el héroe de su pueblo e incluso funda una empresa de limpiezas; o que, años más tarde, es capaz de realizar él solo una arriesgada misión en China con la facultad de hablar el idioma chino con fluidez) así como por lo encantador (el momento en que conoce a Sandra y el tiempo se detiene, su estancia en el circo en el que el dueño de éste, interpretado por Danny deVito, le va desvelando un detalle acerca de ella cada mes….)

La historia se desarrolla con una absoluta naturalidad y las transiciones entre el presente real y el pasado imaginario están totalmente conseguidas. Las dos horas que dura la película realmente se pasan en un suspiro.
Sin embargo, lo mejor está aún por llegar, en un final en el que Tim Burton consigue emocionarnos y hacer que soltemos la lagrimita, cuando finalmente padre e hijo se reconcilian y éste aprende a aceptar la peculiar manera de ver la vida de su padre. Como sólo los grandes directores saben hacer, no nos hace falta ver llorar a los actores para hacernos llorar, sino que el excelente desarrollo de todo lo que nos han contado y un final brillante consiguen emocionarnos a un nivel máximo.
Big Fish resulta, por fin, un cuento mágico traído por el Tim Burton de sus mejores títulos, aunque por una vez alejado del tono oscuro y gótico de ocasiones anteriores. Un cuento que nos enseña una lección moral, que es que aprendamos a vivir la vida con optimismo y adornemos nuestros aburridos y rutinarios momentos de fantasía e imaginación, como su protagonista hace.
Calificación:estrellaestrellaestrellaestrella